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La envidia: dos víctimas, ningún culpable

envidia

Lo primero que hay que entender es que la envidia no es buena para nadie, no lo es para el objetivo, que evidentemente no es culpable, pero para el envidioso tampoco, puesto que suele serlo porque la sociedad imprime en nosotros la continua necesidad de tener más, de ser mejores, de ser más guapos, más listos, y nos pone objetivos a los cuales ninguna persona puedes llegar.

Para entrar en faena, diremos que la envidia es un sentimiento desagradable que nos limita y nos hace daño. Se basa en el pensamiento de no tener lo que otro tiene, y creer que no lo puedes conseguir. Desemboca en comportamientos desagradables para uno mismo, y para los demás. El envidioso tiene una visión equivocada: convirtiendo en el objetivo de su odio y su rencor a quien tenga algo que él desea, se siente continuamente amenazado por los éxitos de los demás y quiere ser, a toda costa, el centro de atención. Esto por desgracia desemboca en que quiera algo, no porque es bueno para él, sino porque lo tiene el otro.

El sujeto víctima de envidia sufre aislamiento, rechazo, rencor, murmuraciones... y sabemos que puede llegar a ser muy duro, pero hay que reconocer también que para el envidioso es mucho peor, ya que éste se coloca sin quererlo en una continua sensación de insatisfacción, ira y desdén hacía sí mismo, con una visión más que equivocada en la cual hace a los demás el centro de su mundo, en lugar de centrarse en su felicidad. El sentimiento de envidia conlleva continuos problemas, ya que condiciona totalmente la vida y crea conflictos familiares, de pareja, etc.

Pero podemos tornar esta envidia perjudicial en lo que llamaríamos envidia sana. En lugar de sentir dolor y odio por el otro, podemos usarlo como un símbolo de admiración, sabiendo que haremos todo lo posible para llegar a conseguir lo que ha conseguido el otro. Se puede superar este sentimiento perjudicial siempre que se tenga en cuenta que el centro de nuestra vida ha de ser el “yo” y no el “otro”. La imagen que los demás muestran de sí mismos es sólo lo que les hace sentir bien, pero todos tenemos defectos, dificultades y sueños incumplidos. Si eres envidioso sólo has de centrarte en vivir tu propia vida, entenderás entonces que tienes un gran potencial que estas desaprovechando. Si por el contrario eres una víctima de las prácticas de este penoso sentimiento, recuerda: la envidia es la más grande de todas las manifestaciones de admiración. Sea cual sea tu caso, en Nayani podemos ayudarte a superarlo.

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